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Álvaro Maglia: ‘’Para desarrollarnos internacionalmente hay que tomar decisiones estratégicas como sistema’’

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La creación de redes de colaboración a nivel internacional con universidades y asociaciones de otros países, es uno de los objetivos a desarrollar por el Sistema de Universidades Estatales. Para conocer más sobre el trabajo realizado por la Mesa de Internacionalización, conversaremos con el Doctor Álvaro Maglia, ex secretario general de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), y consultor de la Red de Internacionalización del CUECH.

¿Por qué es importante estratégicamente para las universidades públicas desarrollar la internacionalización? y ¿qué resultados genera?

Un concepto interesante que veo prevalecer en Chile es la vinculación con el medio, lo cual no es exclusivo del ámbito local, sino que la lógica de vinculación es una mucho más amplia debido a que incluye lo internacional.

Esta es una cuestión interesante porque marca una pauta sobre la lógica del sistema universitario chileno, y en particular el estatal, cuyo enfoque es conectarnos y comprender los problemas que la sociedad tiene a nivel local, nacional, regional y global.

La vinculación con el medio es un énfasis muy fuerte que tiene el sistema de universidades, es decir, ese ida y vuelta a través de diferentes mecanismos, la extensión universitaria, el apoyo a determinadas actividades y la comprensión de problemas de interés general.

Nosotros, por ejemplo, en este tiempo hemos visto, en una cuestión muy concreta de Chile, con respecto a todo lo que tenía que ver con el plebiscito de salida, el cómo las universidades estatales se involucraron en eso, desde un ámbito que tiene un peso en la sociedad muy importante.

Esto es bastante común en América Latina, pero en Chile en particular uno lo ve con un énfasis muy fuerte y con un canal permanente de vinculación desde el ámbito académico institucional, que permite enraizar a la universidad con el conjunto de la sociedad.

Ahora, en este mundo globalizado donde las comunicaciones se ponen al día permanentemente sobre lo que pasa en el planeta minuto a minuto, segundo a segundo, comprender esto de la vinculación internacional es relativamente sencillo en nuestra opinión, vincularse con lo internacional es como vincularse con lo local.

Sin embargo, el convertirse en internacional no alcanza con vincularse internacionalmente, para ser internacional hay que tomar algunas decisiones estratégicas, políticas, institucionales en el caso de las universidades estatales en particular, no de cada universidad, sino del sistema como un todo, lo cual plantea un cambio de paradigma muy fuerte.

Nosotros tuvimos unos grupos focales donde afortunadamente participaron 15 universidades de las 18, en la cual dialogamos con representantes de cada una de ellas sobre estos temas y hay claridad con nuestros interlocutores sobre esta cuestión. Es decir, pierde un poco de peso la lógica de ser un mero vínculo para pasar a ese grado que es en nuestro entender, superador, ser internacional.

Desde su experiencia, ¿Qué trayectoria se debe desarrollar para implementar una estrategia de internacionalización como Sistema de Universidades del Estado?

Lo primero es posicionarse de cara al mundo con valores, los cuales el sistema de universidad estatales tiene, los expresa claramente. Valores que están trabajándose muy fuertemente en este proyecto que justamente tiene que ver con el ethos de la universidad estatal, la cual está en construcción pero viene de una tradición de discusión y afianzamiento de valores.

Lo segundo es definir para qué nos queremos internacionalizar y qué tenemos nosotros para dar, qué queremos nosotros recibir y cómo lo hacemos en forma solidaria, complementaria y enaltecedora de los valores que las universidades estatales han desarrollado. En fin, estas cuestiones son importantes y allí yo creo que las universidades Estatales de Chile tienen muchas fortalezas.

Además, la vinculación con el medio es bidireccional, lo cual le da sentido porque el crecimiento académico, el desarrollo de las diferentes funciones universitarias, la enseñanza, educación, investigación, extensión, la gestión propia de las universidades, supone la comprensión de que claramente estamos acá para algo y que nuestro desarrollo académico va en función de ser pertinentes con la sociedad.

Pero para desarrollarnos internacionalmente hay que ser pertinentes, ya que eso va de la mano con el estándar de calidad al cual queremos llegar. Por ejemplo, no elegimos cualquier universidad, escogemos las que tienen realmente algo para dar y que nosotros podemos pensar en trabajar cooperativamente, solidariamente y complementariamente con ellas.

Asimismo, hay que tener una oposición muy fuerte a lo que es el tema de la mercantilización global de la educación, en donde a los países del sur nos quieren vender la educación producida por y para el norte, lo cual es crear una dependencia muy fuerte.

Por lo tanto, internacionalizarse requiere sostener valores, crear ese fluido internacional de comunicación que además sustenta una institución universalista, el conocimiento no es para uno, el conocimiento es para todos, hoy hablamos mucho de ciencia abierta. Esto relacionado a su vez con que hubo ámbitos en donde la gente, las instituciones, los países más poderosos, se apropiaban del conocimiento, el cual en sí mismo es universal.

En resumen, estas son las cuestiones que hay que ir concatenando; Primero, definir qué es vincular; Segundo, decidir con quién nos vinculamos; Tercero, especificar qué tenemos para ofrecer, qué necesitamos y cómo colaboramos solidariamente.

Esto con la finalidad de generar mayor conocimiento para todo el mundo, porque en definitiva está en juego la humanidad en su conjunto, por eso es que hoy, por ejemplo, el tema de la sustentabilidad, en todas sus dimensiones, cobra un valor muy fuerte.

Desde su perspectiva en base a trayectoria como ex secretario ejecutivo de la Asociación de Universidades Grupo Montevideo (AUGM), ¿cómo es el escenario de Chile y su relación con el Cono Sur?

En primer lugar, la AUGM tiene un sello identitario muy fuerte, conformado por diferentes dimensiones. La primera es que son todas universidades públicas, o como ustedes le llaman, estatales. Lo segundo, una de las cuestiones fundamentales por las que en su momento se creó la asociación, tenía que ver con la integración regional de la educación superior, contribuyendo con el proceso político de integración, pero no necesariamente estar adscriptos a ello, sino que con una visión desde la universidad pública y regional.

La Universidad de Santiago de Chile fue la primera universidad que se sumó a la AUGM, y a partir de ella hoy tenemos cuatro universidades chilenas en la asociación.

Yo estuve en la AUGM desde el 2009 hasta el 2021, y empecé a conocer el sistema universitario chileno con mayor profundidad y creo que ha habido una cuestión que es muy complicada para el sistema, es decir, hacer jugar a las universidades estatales en la lógica de competencia de mercado. Eso a Chile le daba un distanciamiento en términos de prácticas y lógicas para sobrevivir, mientras que las universidades de Brasil, Uruguay, Argentina, Paraguay e incluso Bolivia, tenían resuelta la cuestión pública por la vía del financiamiento y la educación.

En Chile las cuestiones eran de otra forma y eso, para las universidades estatales chilenas, generaba una perspectiva de no querer ser esto, pero para sobrevivir hay que realizarlo debido a la lógica en la que estamos insertos

Una vez le escuché decir a un rector que es necesario poder pasar de la competencia a la colaboración. En Chile todavía el fenómeno de la competencia influye en todo ámbito, rivalidad por obtener estudiantes, fondos, presupuestos generales.

¿Cómo pasamos a la colaboración?, yo creo que esa construcción en las universidades chilenas estatales las ha aproximado mucho al resto de países, porque encontraron en la región modelos, no para copiar exactamente, pero donde se trabaja de otra forma y permite fundamentar aspiraciones que las propias universidades estatales tienen.

Además, desde mi opinión, nuestros países sudamericanos han buscado a Chile para traerlo al conjunto, y Chile empezó a responder poco a poco y cada vez más. La Cordillera de los Andes puede ser una barrera muy fuerte, pero también puede ser un espacio de unión, y creo que hoy estamos transitando fuertemente a que la cordillera se transforme en este ámbito.

Sin embargo, la internacionalización en toda América Latina y el Caribe, en el Cono Sur en particular, todavía está muy lejos de ser lo que queremos que sea. Deben haber cambios en las lógicas de pensamiento de nuestros académicos, directivos, pero también está el tema de disponer de mayores recursos para que eso pueda ocurrir.

Actualmente encontramos mecanismos de internacionalización que tienen menores costos y que son muy hábiles para generar una profunda internacionalización, lo cual permite compartir, crear y generar juntos.

La internacionalización camina lento, pero camina. Hoy tenemos algunos ámbitos que están justamente promovidos y fundados a través de nuestras universidades y no por los gobiernos, pero se tiene que dialogar con ellos para generar este espacio latinoamericano y caribeño de la educación superior, en otras palabras, un enlace.

Es una construcción muy difícil que aún está en pañales, pero que tiene esta perspectiva de las universidades dialogando con el gobierno, pero estableciendo el camino que las instituciones necesitan para poder ser internacionales, para poder cooperar, desarrollar nuestro conocimiento, ser pertinente para nuestras sociedades y poder devolverles lo que ellas hacen por nosotros, esas cuestiones son muy fuertes en América Latina.

¿En qué momento nos encontramos actualmente?, no solo de la cooperación internacional, sino que también el estado de avance en el acceso a la educación.

El tema de la pandemia nos ha mostrado, por ejemplo, países que han tenido una política de generar universidades en zonas populares, de llegar en donde había muy poco acceso y que fue un mecanismo para aumentar la equidad, ha habido esfuerzos para incluirlos.

Ahora, cuando vino la pandemia, ¿qué pasó?, las lógicas de inclusión tenían que ver con una lógica de aula, con un planteamiento de ir a la universidad. Pero cuando surgió esta necesidad de tener internet y un computador para hacer las clases virtuales o para estudiar, todas las universidades de la región trabajaron en aquello.

Hubo programas para facilitar laptops, facilitar internet, en algunos países se hicieron acuerdos con el Estado para dar acceso gratuito al Internet para los estudiantes. Pero lo que quiero decir es que estamos en el hilo de la inclusión, hay mecanismos para que esto exista, pero finalmente cuando hay un pequeño corte, el hilo empieza a afinarse, ahí la inclusión cae muy fuertemente.

En definitiva, para que realmente haya inclusión tienen que existir políticas y financiamiento, el Estado se tiene que hacer cargo de lo que justamente es un bien público y social, en otras palabras, es un derecho y los gobiernos tienen que saber cómo sustentarlo

Si el Estado no lo puede hacer, entonces avancemos con lo que hay, pero finalmente siempre habrá que estar pendiente de que el hilo no se rompa. Reconozcamos los avances, pero todavía estamos muy lejos.

Las universidades estatales de Chile tienen una perspectiva de inclusión muy fuerte, tanto de estudiantes como de la sociedad en las lógicas de los productos que las instituciones generan a través de la vinculación con el medio, y eso yo lo recalco, porque ese aspecto también es inclusión.

Este ámbito no es solo el acceso a la universidad, si hablamos de cifras de inclusión por el número de estudiantes, es una cosa. Si hablamos de inclusión como un concepto profundo en donde la universidad pasa a ser parte de la vida de nuestros ciudadanos, permitimos que ellos también puedan acceder a ella.

Esta es una cuestión en perspectiva, nuestra meta no es simplemente educar profesionales, es educación superior para todos y a lo largo de toda la vida. Eso es inclusión, es decir, que la universidad funcione con la sociedad generando permanentemente conocimiento como un bien público.

Conocimiento que nos es personal, en otras palabras, nosotros tenemos un conocimiento “x”, pero ese conocimiento tiene que ser un bien social. Si es un bien individual estamos en la misma lógica del mercado, tenemos un bien para vender con la finalidad de tener un buen empleo, un buen ingreso por nuestros servicios, pero al final eso no es inclusivo.

Esta perspectiva justamente tiene que ver con eso, ¿cómo fortalecemos estas cuestiones que hemos ido avanzando?, ¿cómo la fortalecemos para que pasen a ser parte de nuestro accionar de todos los días. ¿Cómo incluimos?, ¿cómo hacemos educación para todos a lo largo de toda la vida?, en fin.

''...internacionalizarse requiere sostener valores, crear ese fluido internacional de comunicación que además sustenta una institución universalista''