Compartir

Investigación destaca las Buenas Prácticas de Calidad de Vida Estudiantil en las Universidades Estatales

Compartir

En el marco del proyecto Ethos, se realizó el encuentro de la mesa de Calidad de Vida Estudiantil, para presentar los resultados del trabajo realizado este año, entre los que destaca la sistematización de un compendio de buenas prácticas de las 18 universidades estatales. La jornada fue inaugurada por Alejandra Torrejón, Vicerrectora Académica, de la Universidad de la Serena, quien destacó el trabajo en red desarrollado por el proyecto Ethos, “Este un espacio fundamental, es una oportunidad valiosa, para destacar y relevar lo que se ha hecho desde esta red. Nos permite generar soluciones conjuntas y sistémicas como CUECH”.

El proceso de investigación y relevamiento de buenas prácticas se generó desde la mesa de Calidad de Vida Estudiantil que agrupa a las 18 universidades estatales del CUECH, y se realizó un análisis comparado nacional de las políticas promotoras de la calidad de vida de los estudiantes durante su trayectoria en las universidades que integran el SUE.

Para ello se hizo un catastro de las diferentes unidades, direcciones, vicerrectorías y prorrectorías, donde se abordan las áreas dedicadas al bienestar estudiantil, de más de 193 mil estudiantes que conforman el pregrado del Sistema de Universidades del Estado SUE.

Esta investigación viene de la mano del primer diagnóstico de Calidad de Vida elaborado desde el CUECH, que permitió sistematizar las diferentes acciones y programas de apoyo estudiantil que existen en las instituciones. Entre los principales resultados del diagnóstico de acciones colaborativas para la mejora de la calidad de vida estudiantil, se indica que 74,47% de las prácticas son de tipo preventivas. Patricia Astroza, coordinadora de Calidad Estudiantil de la Universidad de La Serena (ULS), señaló lo importante de este indicador, “La mayoría de las prácticas son de tipo preventivas y el 25% son de enfoque remedial. El enfoque preventivo es esencial, para propiciar entornos educativos que resguarden a los y las estudiantes”, comentó la profesional de la ULS.

Andrea Fuentes, subdirectora de Asuntos Estudiantiles de la Universidad del Bío-Bío (UBB), destacó el trabajo que se ha venido desarrollando en la última década “Este es un resultado significativo que podría ser leído como un cambio de tendencia respecto de los acompañamientos en general, que en los últimos diez años se han focalizado en aspectos remediales”. Un enfoque preventivo, incorpora acciones como inducciones tempranas, prevención en temas de bienestar y salud mental.

En términos de caracterización, Andrea Fuentes comenta que la investigación definió a la Calidad de Vida Estudiantil, como un concepto que excede planes o programas específicos de acompañamiento, “se conceptualiza de una forma amplia que involucra el bienestar y la comunidad. En este sentido, excede la noción objetiva, de la entrega de programas y servicios de apoyo, la sola ocurrencia de estos no aparece como suficiente”, señalando además que se requieren una serie de condiciones específicas para ser considerada una buena práctica, “Una buena práctica según la Organización Mundial de la Salud, es una experiencia bien definida que responde a una necesidad identificada que se guía por principios, objetivos y procedimientos que son innovadores, eficaces, que promueven la colaboración, participación y son posibles de replicar” comentó la profesional de la UBB.

Experiencias Destacadas 

En total se presentaron 47 acciones y se desagregaron en: 8 acciones prácticas, 24 programas y 15 proyectos. Las etapas de desarrollo de la acciones, son en su mayoría del ciclo inicial del pregrado, aunque varias de estas prácticas son de tipo transversal, acompañando a lo largo de toda la vida universitaria.

Algunas de las acciones destacadas en la presentación fueron, el Proyecto BikeUtalca, un sistema de bicicletas compartidas. El uso del sistema es mediado por un software y una aplicación móvil, que permite a los miembros de la comunidad universitaria desplazarse de un punto a otro en el interior del campus Talca, convirtiéndose en una alternativa de movilidad de bajo impacto ambiental, inclusiva y eficiente, que permite fomentar la actividad física, reducir tiempos de desplazamiento y la emisión de gases contaminantes asociados al transporte en vehículos de combustión.

Otra de las iniciativas presentadas fue el Sistema Virtual de Primeros Auxilios Psicológicos, SIVIPAP, de la Universidad Arturo Prat. Se trata de un sistema de atención, que tiene como meta, optimizar los recursos existentes en atención de Salud Mental Estudiantil. Es un dispositivo de bajo umbral que tiene como objetivo brindar orientación e intervención psicológica oportuna, vía online, a todos aquellos estudiantes que presenten síntomas de crisis relacionados con la contingencia y que no pudieran, por razones de dificultad en la accesibilidad, recibir atención de contención de manera presencial.

El Proyecto ComunitariaMENTE, de la Universidad del Bío-Bío es otra de las iniciativas que fue presentada en la jornada. La propuesta, busca fortalecer la corresponsabilidad en el cuidado de la salud mental, a través de estrategias de promoción y prevención participativas, transformadoras e integrales y triestamentales a partir de iniciativa estudiantil. Las actividades tienen relación con la sensibilización en la temática, formación de facilitadores comunitarios estudiantiles en salud mental, talleres de terapias alternativas, arteterapia y grupos de autoconocimiento e imagen corporal saludable.

Isabel Araos, coordinadora del proyecto Ethos, destacó el proceso desarrollado por la Mesa de Calidad de Vida Estudiantil, relevando aspectos transversales de la formación las universidades estatales, “Uno de los aspectos más importantes y transversales en todas las universidades estatales es que se busca una formación integral centrada en las personas. Se busca formar personas para los desafíos que enfrenta el país. Por lo tanto, son muy significativas todas estas iniciativas.”, comentó Isabel Araos.  

Además de la socialización de las buenas prácticas, entre los próximos desafíos de la Mesa de Calidad de Vida se encuentra, profundizar estos avances mejorando y ampliando el impacto de estas prácticas, optimizando los recursos, instalando una cultura preventiva o de detección temprana de eventos críticos, además de modernizar los servicios de apoyo, incorporando nuevas tecnologías, formas de comunicación efectiva y que todas estas acciones se dinamicen de acuerdo los requerimientos generacionales cambiantes que viven los y las estudiantes y la comunidad universitaria en general. 

Esta investigación viene de la mano del primer diagnóstico de Calidad de Vida elaborado desde el CUECH, que permitió sistematizar las diferentes acciones y programas de apoyo estudiantil que existen en las instituciones. Entre los principales resultados del diagnóstico de acciones colaborativas para la mejora de la calidad de vida estudiantil, se indica que 74,47% de las prácticas son de tipo preventivas. Patricia Astroza, coordinadora de Calidad Estudiantil de la Universidad de La Serena (ULS), señaló lo importante de este indicador, “La mayoría de las prácticas son de tipo preventivas y el 25% son de enfoque remedial. El enfoque preventivo es esencial, para propiciar entornos educativos que resguarden a los y las estudiantes”, comentó la profesional de la ULS.